Tenía que suceder. Después de Taddei, con quien tuvo un encontronazo sonado en Viena durante Simon Boccanegra (ambos eximios intérpretes de sus respectivas partes), le tenía que tocar al inmenso Cesare Siepi, el ‘bajo noble’ (aunque con reservas para abordar partes de ‘profondo’) más importante que dio Italia tras la segunda guerra mundial (sí, recuerdo al fenómeno Rossi Lemeni, que fue más bien meteórico aunque su magnetismo y experiencia y su capacidad de recuperación le aseguraron una larga carrera, pero no tan estable como la de su colega). A Siepi en vivo llegué tarde por esas culpables negligencias del Colón (que en eso no cambió nunca mucho). Pero recuerdo cuando un jovencito de quince años escuchando una de las pocas grabaciones completas de La Gioconda, que había sido difícil para la familia comprar, escuchó la entrada de Alvise…
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