Lo que una la música, no lo destruya el hombre. Así podríamos describir, parafraseando una fórmula solemne, lo que más de 1.200 espectadores presenciaron atónitos y profundamente emocionados este viernes 6 de agosto en la Konzerthaus am Gendarmenmarkt de Berlín. Una violinista croata sentada junto a una violinista serbia, compartiendo una partitura. Un violonchelista macedonio junto a otro montenegrino, una flautista kosovar junto a una clarinetista bosnia..., una solista croata interpretando con gran virtuosismo, claridad y enorme vitalidad un Concierto para piano de Beethoven. Todos muy estrechamente unidos por una pasión: la buena música.Un verdadero milagro, si pensamos que sus padres y abuelos guerreaban entre sí en la década pasada. Un fenómeno maravilloso, si consideramos que ahora esta orquesta emprenderá una gira por la ex…
Comentarios