Descontando las farsas, esta obra se considera la primera 'a gran escala' de un Rossini de dieciocho años que la habría escrito por trozos, a petición del tenor, marido de la libretista y protagonista, así como padre de las dos intérpretes femeninas, y algún que otro fragmento a su mayor gloria. El relato de los avatares de la edición o más bien revisión, preparada por Daniele Carnini, en el programa de sala es apasionante. Pero, claro, ni un Rossini escribe de buenas a primera una obra maestra. Más bien parece probarse la mano y tratar de demostrar cómo sabe escribir bien y difícil, muy difícil, para algunos cantantes. Y entonces se explica que la ópera haya prácticamente desaparecido y que difícilmente vaya a hacer ahora carrera. Un solo memorable cuarteto, al que el autor recurrió varias veces posteriormente, es más bien escaso entre…
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