Reportajes

4' 33'' Un silencio lleno de significados

Enrique Sacau
viernes, 24 de agosto de 2001
0,0004472 Aunque al término de sus días, John Cage (Los Ángeles, 05-09-1912-Nueva York, 12-08-1992) consideraba 4'33'' una obra superada, es indudable que la pieza ha marcado un antes y un después en la Historia de la Música. Ríos de tinta han corrido en las más prestigiosas universidades, toneladas de papel han gastado en estudiarla los más destacados investigadores de la vanguardia experimental americana y su poderosa atracción sigue resultando fundamental para comprender el siglo XX. Ahora, el veintinueve de agosto, cumple cuarenta y nueve años.Filosofía de la eterna creaciónLa labor de glosar la vida y la obra de John Cage resulta especialmente comprometida por la, no lo dudemos, resistencia del autor ante la posibilidad de este suceso. Hablar de la obra de Cage como un elemento terminado es un error y aquí nos enfrentamos con el problema de análisis de la creación de un autor que, en 1992, apenas valoraba las últimas obras de su catálogo. El cementerio marino, contiene un prólogo titulado Sobre el cementerio marino de su autor, Paul Valery, en el que narra su sorpresa al escuchar a Gustave Cohen -uno de sus más importantes exegetas- hablar de su obra: "No sé si aún continúa la moda de elaborar largamente los poemas, de mantenerlos entre el ser y el no ser, suspendidos ante el deseo durante años, de cultivar la duda, el escrúpulo y los arrepentimientos, de tal modo que una obra, siempre reexaminada y refundida, adquiera poco a poco la importancia secreta de una empresa de reforma de uno mismo. [...] Había contraído yo ese mal, ese gusto perverso por la reasunción indefinida y la complacencia por el estado reversible de las obras, a la edad crítica en que se forma y se fija el hombre intelectual." (Valery, Paul: El Cementerio Marino, Madrid: Alianza Editorial, 1998)Cage concibe su obra de la misma manera y así lo expone en una entrevista con Richard Kostelanetz en verano de 1966. En esta entrevista, aunque no se opone a la interpretación de sus obras pasadas, comprende la necesidad de la creación permanente. Cage asume que "el tiempo es resbaladizo como la nieve compacta y siempre permite decir yo no soy el que fui" (Marías, J. Mañana en la batalla piensa en mí. Ed. Anagrama), de ahí que haya decidido renunciar a 4'33" diez años después de su composición, puesto que la obra de John Cage evoluciona en función de sucesivas renuncias. En primer lugar, renuncia a la intención; después a la determinación; y por último a la medida."Lo que esta música no intencional quiere hacer es que el oyente comprenda que la audición de la pieza es una acción suya, que la música, digamos, es suya, más que del compositor; porque el compositor no está en la misma posición que él respecto a ella -a nivel más inmediato, no está en la misma parte de la sala-."(Kostelanetz) Cage compone para escuchar la música que todavía no se ha escuchado.El silencio y después, un silencio aún más espesoCage estrena 4'33" el 29 de agosto de 1952 en Woodstock, Nueva York. La obra, dividida en tres partes, se forma de un silencio que dura lo que indica el título de la pieza. El intérprete puede repartir el tiempo entre los movimientos según su capricho, aunque han de ser invariablemente tres. En su estreno, el pianista David Tudor fue el encargado de la interpretación de 4'33", para lo cual, comenzaba cada parte cerrando la tapa del piano.No obstante, según confiesa Cage a Duckworth, "la obra fue concebida a finales de los años cuarenta, pero no presentada hasta la siguiente década", lo que prueba que Cage era consciente de la enorme revolución que supondría su estreno. Cage dice: "Yo sabía que podría ser tomada como una broma o como una renuncia al trabajo, mientras que yo he pensado que lo que hacía era el trabajo más duro. Es arte sin obra. Yo dudaba que hubiera mucha gente capaz de entenderlo aún."La trascendencia de la pieza para la historia y la filosofía de la cultura es absolutamente impresionante y quizás sólo comparable en arte con la presentación de 'La fuente' (1917) de Marcel Duchamp (1887-1968) --en realidad, un orinal común firmado con el pseudónimo R. Mutt. No es en vano, Cage le dedica una obra: Music for Marcel Duchamp."Su figura supera ampliamente el ámbito estricto de lo musical para conducirnos por otros campos filosóficos y culturales" (Jesús Villa-Rojo). "El título de la obra --continúa Villa-Rojo-- es, por tanto, uno de los ejemplos de teatralidad, medio al que Cage recurre frecuentemente, reducido a la mínima capacidad expresiva."Según Trudu, "para el nacimiento de la música minimalista es posible dar una fecha precisa; su concepción es decididamente un proceso más prolongado y seguramente menos definido. John Cage debe ser considerado como el padre del minimalismo musical." "Y se puede decir --afirma Trudu poco después-- que una de las composiciones de Cage, 4'33", debe ser considerada la primera pieza auténticamente minimalista y probablemente también, la obra más minimal jamás compuesta." Trudu cita ahora a John Schaefer, que ha escrito: "El uso del silencio y la participación del público son siempre el interés preeminente en la iconoclasta idea de música de Cage. En realidad, sin el público 4'33" no puede existir: la 'música' de la pieza consiste en la reacción del público, que puede ir desde los murmullos de perplejidad, hasta los gritos de cólera." O cantar el Himno de Galicia con la letra de la Canción del pirata, como sucedió en el estreno español de 4'33" en Santiago de Compostela en mayo de 1976.Para Cage "las estructuras rítmicas son características de la composición como objeto" (Duckworth) y en su evolución ha preferido caminar hacia la "composición como proceso". En ese proceso, 4'33" asfixia al compositor por forzar un tiempo total determinado y una división en movimientos que no satisface a Cage después de 1952. Es así como surge en 1962 4'33" nº 2 o 0'0" para ser interpretada de cualquier manera y por cualquiera. "La indicación habla por sí misma", como afirma Karolyi lacónicamente.¿Vivir para la música o la música para vivir?"Nuestra situación social es algo tan importante que las disputas entre dos músicos no pueden resultar interesantes; ¿qué podría resultar más frívolo?" Así se contesta la pregunta del enunciado. John Cage opina que "la cuestión ahora, lo más urgente, es conseguir que pasemos de una economía de escasez a una de abundancia; y esto significará un cambio total de mentalidad respecto a la moral y respecto a todo"."Habiéndose graduado en Los Ángeles con el mejor expediente académico de la historia de su escuela, grandes cosas podían esperar a John Cage. Ingresó en el College Pomona en Claremont (California), pero sólo estuvo allí durante un año: el resto del tiempo de su educación lo pasó viajando alrededor de Europa" (Nichols)John Cage responde a la pregunta de Kostelanetz "¿Es usted un anarquista?" contestando un lacónico y clarificador: "Sí, yo diría que sí". Desde que abandonó la universidad y comenzó a viajar por el mundo, John Cage ha sido un pensador y un artista, en ambos casos con una actitud sumamente independiente. Alumno de Arnold Schönberg, fue poco a poco liberándose de la tradición musical europea para elaborar un estilo propio cuya base es el mismísimo silencio. "La música que yo prefiero, para mí mismo o para cualquier otro, es la que oímos si, sencillamente, nos quedamos quietos. Y ahora volvemos a mi pieza silenciosa. Yo la prefiero a cualquier otra cosa, aunque no la considero mi pieza" (Kostelanetz)Liberarse de las tradiciones lo lleva a admitir que "uno puede tener arte sin siquiera hacerlo. Lo único que debe hacer es cambiar de mentalidad. Ni siquiera se precisa una habilidad especial" (Kostelanetz). Cage, al contrario que otros artistas, no se siente molesto al admitir que cualquiera puede ser un artista. "En absoluto. Ese es un problema europeo, europeo, sabe, no un problema norteamericano, todo ese asunto de la jerarquía ... de querer hacer lo mejor de lo mejor. Y lleva siglos, relativamente hablando, liberarse de ese asunto europeo. Pero ahora hay gente que se ha liberado de él." (Kostelanetz)Cage opina, de esta manera, que en la creación artística "ya no tenemos que pensar en la propiedad sino en el uso" (Kostelanetz). Para Cage, "preguntar el por qué es lo mismo que preguntar lo mejor o lo más importante" (Kostelanetz) y se opone a ello con la vehemencia panteísta de Alberto Caeiro (heterónimo de Pessoa):"Soy un guardador de rebaños. / El rebaño es mis pensamientos / Y mis pensamientos son todo sensaciones. / Pienso con los ojos y con los oídos / Y con las manos y los pies / Y con la nariz y la boca. / Pensar una flor es verla y olerla / Y comer su fruto es saber su sentido /Por eso cuando en un día de calor me siento triste por gozarlo tanto, / me tumbo a lo largo de la hierba, / y cierro los ojos calientes, / siento todo mi cuerpo tumbado en la realidad, / sé la verdad y soy feliz."(Pessoa, Fernando: Poesías completas de Alberto Caeiro, Madrid: Editorial Pre-Textos, Madrid. 1997. Colección La Cruz del Sur.)Cage acaba con la tradición europea, renuncia a sus orígenes Schönbergianos y huye de las normas básicas de la composición planteando una nueva forma de concebir el arte. "Se me dijo que si quería ser compositor debía saber armonía, contrapunto y todas esas cosas. Te dicen que tienes que estudiar todas esas cosas, aunque en último término no te sirven para nada, y que debes aprenderlas con el fin de dejarlas de lado cuando logres aprender la auto-expresión." (Kostelanetz)Villa-Rojo afirma que Cage "quería conocer las reglas básicas que le llevaran hacia su propia personalidad de la mano de los maestros más prestigiosos y comprometidos con su época, aunque los resultados pudieran ser contradictorios y hasta posiblemente traumatizantes como sucedió con su relación con Arnold Schönberg que le manifestó serios interrogantes sobre su porvenir musical."Siguiendo el hilo de estos pensamientos, John Cage desmonta el concepto de crítica: "Bueno, la mejor crítica será hacer tu propio trabajo. En lugar de dedicar tiempo a atacar lo que ha hecho otro, lo que uno debe hacer, si se siente crítico, es contestar con una obra propia".(Kostelanetz)En su revolución, Cage modifica los instrumentos tradicionales, como no podía ser de otra manera tras escribir su opúsculo El futuro de la música: Credo (leído por primera vez en una conferencia pronunciada en Seattle en 1937 y publicado en 1958, en el folleto que acompaña al álbum de George Avakian 25-Year Retrospective Concert of the Music of John Cage): "La mayoría de los inventores de instrumentos musicales eléctricos han intentado imitar los instrumentos de los siglos XVIII y XIX, del mismo modo que los primeros diseñadores de automóviles copiaban los coches de caballos" Cage modifica pianos y rompe con la tradición organológica europea. Villa-Rojo afirma que "para representar sus originales e innovadoras Sonatas e Interludios, que suponen uno de los grandes logros de la música del siglo XX por los resultados que se obtienen del piano transformándolo en un instrumento de sutiles combinaciones tímbricas desconocidas hasta entonces en la música occidental, emplea una escritura tradicional acompañada de una minuciosa tabla de indicaciones que detalla las características de los elementos que transforman el mecanismo del piano." De las influencias de la música oriental en Cage principalmente a lo largo de los años cuarenta, habla con mayor profundidad Otto Karolyi. Su rechazo a la tradición europea es constatado con una cita por Neef: "Los europeos nos han llenado de sus óperas durante siglos, y ahora se las devuelvo todas de una vez." Referencia obvia a las Európeras compuestas por Cage entre 1987 y 1991.Jesús Villa-Rojo glosa expresamente la capacidad de Cage para romper todo nexo con el pasado como la mayor de sus virtudes: "Sus logros fundamentales surgen de la ruptura y el distanciamiento con nuestro pasado representativo, al incorporar elementos marginales, desatendidos anteriormente o pertenecientes a otras culturas."Un apunte sobre su vidaCon acierto y concisión, Sigrid Neef nos proporciona este retrato de Cage que paso a reproducir:"Cage, hijo de un inventor técnico, estudió humanidades en el Pomona College, y más tarde arquitectura y piano en París. En 1931 regresa a EE.UU. y toma clases con Arnold Schönberg desde 1934 hasta 1937 en Los Ángeles. En 1941 es llamado por László Moholi-Nagy para ocupar la cátedra de música experimental en la School of Design de Chicago. En 1942 conoce en Nueva York a Max Ernst, Piet Mondrian, André Breton y Marcel Duchamp, así como al bailarín Merce Cunningham, con el que realizará muchas de sus representaciones de vanguardia. Aunque las obras de Cage de la década de 1930 hasta mediados de la siguiente suenan insólitas para la época --acentuaba el silencio y prefería un instrumental generador de ruido (piano preparado y, ya en 1939, generador de sonido)-- se siguen encontrando en ellas la expresión de la subjetividad y la presencia de estructuras meditadas. En la segunda mitad de la década de 1940, Cage realizó una ruptura estética trascendental hacia un arte sin intenciones, en el que las cosas deben hablar por sí mismas. Irritado por las aberraciones de la civilización, que llegaron a su punto álgido con la Segunda Guerra Mundial, Auschwitz e Hiroshima, se dedica al estudio del pensamiento oriental. Primero estudiará en la Universidad de Columbia con el hindú Gita Sarabhai, después con el importante filósofo zen japonés Daisetz T. Suzuki. Las ideas fundamentales del pensamiento zen definirán desde entonces tanto la vida como el arte de Cage, donde tendrá también cabida tanto la filosofía del anarquismo de Henry Thoreau como las ideas de Fuller y McLuhan. Las intervenciones del azar, basadas en el uso del libro de adivinación chino I Ching, se convertirán para Cage en instrumento universal de su arte sin intenciones. La primera prueba de ello la dará en 1951 con el Concierto para piano preparado y orquesta de cámara. Cage se convirtió con su estética de la nada y del azar en el impulsor y renovador más importante de la música en la segunda mitad del siglo XX."Cage es como las "Arenas del Ganges que no se complacen con los perfumes ni se disgustan por la suciedad".BibliografíaCage, John: Para los pájaros (Conversaciones con Daniel Charles), Caracas: Monte Ávila editores.Duckworth, William: Talking Music. Schirmer Books. 1995.Griffiths, paul: Modern music and after. Directions since 1945. Clarendon Paperbacks. Oxford University Press. 1995.Karolyi, Otto: Modern American Music: From Charles Ives to the minimalists. London Cygnus Arts. Madison & Teaneck Farleigh Dickinson University Press. 1996.Kostelanetz, Richard: Entrevista a John Cage (verano de 1966) Cuadernos Anagrama. Nueva York, 1970.Marías, Javier. Mañana en la batalla piensa en mí. Ed. AnagramaNeef, Sigrid: John Cage (En BATTA, András: Opera Köneman. Colonia, 1999 [Págs. 86-87])Nichols, David: American Experimental Music 1890-1940, Cambridge University Press. 1991.Pessoa, Fernando: Poesías completas de Alberto Caeiro Madrid: Editorial Pre-Textos. 1997. Colección La Cruz del Sur.Trudu, Antonio: Riflessione sul minimalismo americano (En Borio, Gianmario y Taglietti, Gabrio: Itinerari della musica americana Una cosa rara. Lucca, 1966. [Págs. 135-164])Valery, Paul: El Cementerio Marino, Alianza Editorial. Madrid, 1998Villa-Rojo, Jesús: John Cage: Espacios en el vacío (En Saber Leer, Feb. 2001. Nº 142 [Págs. 6 y 7])
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