Todo se extiende como el fuego cuando hay gasolina. La fama, a veces se gana y otras se vale de ese líquido inflamable que puede llamarse comadreo, o simplemente ignorancia, y resulta, que como Joachim no estrenó el concierto de Schumann y pidió que no se estrenara hasta haber pasado 100 años de la muerte del compositor, el concierto de violín se ganó una no merecida mala fama. Esa fue la gasolina que le ha precedido hasta, inclusive, nuestros días. ¿Hay posibilidad de que Joachim no estuviera técnicamente a la altura del Concierto y en realidad fuera su propia reputación lo que quería salvar apartando la partitura de los ojos de todo el mundo durante tanto tiempo? En esta obra, el lirismo pasional y la fuerza de Schumann se notan como si fuera cualquiera de sus obras más conocidas. En el primer movimiento, hay una secuencia, tan…
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