Caroli, que además de músico se graduó también en Filosofía, se perfeccionó en Italia con la flautista Ana Morini y, después, con Manuela Wiesler. A los 22 años fue galardonado con el histórico premio Kranichstein, en Darmstadt, lo que le abrió las puertas a una carrera como solista de música contemporánea que le ha llevado a tocar con las principales orquestas de Europa y a ser dirigido por personalidades como Boulez, Eötvös, Ono o Rophé. Aunque es un gran intérprete del repertorio clásico, con un especial interés en el repertorio barroco y en músicos del Siglo XX como Jolivet, Caroli se ha revelado sobre todo como una figura de referencia en el desarrollo de la flauta moderna, trabajando con grandes compositores, desde Ferneyhough a Lachenmann, de Saariaho a Stroppa, de Hosokawa a Gervasoni, de Yuasa a Rihm, de Rotaru a Francesconi,…
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