Nuevamente se presentaron cuatro jóvenes cuartetos de cuerda de origen europeo, que ya poseen un curriculum de éxitos en su haber, y cuya presencia en Madrid se debe a su deseo de perfeccionarse bajo la dirección del maestro Pichler, ex primarius del célebre cuarteto Alban Berg, deseo que les honra, porque ya tocan con una calidad envidiable, a la altura del más alto nivel internacional. Ello confirma además lo enormemente competitivo que se ha puesto esto de figurar entre las celebridades de la especialidad, a lo cual contribuye sin duda que el campo de participantes se ha duplicado porque -al contrario de lo que ocurría hace apenas unos lustros- las mujeres están ahora dedicándose al cultivo del cuarteto de cuerdas. De los dieciseis integrantes de los cuatro cuartetos que escuchamos, nueve eran de sexo femenino, o sea, una ligera…
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