Los Capuletos y los Montescos es una ópera que, si bien se representa con una cierta frecuencia, no ha llegado a convertirse en parte del repertorio más o menos fijo que es común a la mayoría de los teatros líricos. De hecho, casi toda obra de Bellini se programa con poca asiduidad. Sólo Norma y Los puritanos gozan de una relativa popularidad, pero que no puede compararse a la de tantísimas óperas de Rossini, Donizzeti, Verdi o Puccini, en algunos casos de calidad mucho menor. Seguramente el refinamiento y la concisión casi ascética de Bellini resultan poco apropiados para ser consumidos por grandes masas de espectadores ávidos de sensaciones y de piezas cómodamente explícitas. A las de algún modo algo abstractas óperas bellinianas se les ha echado en cara a menudo una supuesta debilidad dramatúrgica, así como una excesiva simplicidad…
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