La frasecita, como probablemente se sepa, corresponde a Wagner, siempre tan generoso con los compositores contemporáneos (en particular, los que tenían más éxito que él) y se refiere a lo mal que le caía la música de Meyerbeer (para más inri, nunca mejor usada la expresión, judío).La clausura de la temporada de La Monnaie, once funciones con dos repartos, con el teatro rebosante, parece dar a Minkowski y Py en sus notas en el programa y, si no un mentís rotundo, quitarle hierro a la afirmación de Wagner.La obra es monumental, despareja, con altibajos (nunca la he visto tan completa, y creo que más es imposible porque hasta se ha dado el rondó para el paje escrito para funciones en Londres), pero convence (aunque uno piense que Gavazzeni no se equivocó al cortar, sólo que fue demasiado drástico, además de ser una versión ‘en italiano’ y…
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