Este año se presenta entera en el Festival de Salzburgo la trilogía Da Ponte-Mozart a cargo de Guth. Curiosamente, hasta ahora, siempre se me había escapado este título en las diversas ocasiones en que he venido desde 1993. Muy preparada, y no era estreno, con unos esfuerzos increíbles por parte de todos en la interpretación, no convence. Y eso se debe a Guth, un hombre inteligente, pero que cuando se enamora de una idea insiste en ella aunque la obra quede maltratada. Hasta ahora, nada ha salido tan malparado de sus manos como Verdi. Pero creer que para Mozart, Da Ponte, Beaumarchais, hace falta la intervención de un ‘querubín’ (con alas de ángel, que más Cupido parece) al cual todos terminan apartando (habrían debido hacerlo desde el principio), menos su ‘alter ego’ humano, es equivocarlo todo. Como el que todos tienen interés en todos…
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