El Macbeth de Salvatore Sciarrino me dio una perspectiva nueva desde la que abordar el de Verdi que, al día siguiente de mi llegada a Salzburgo, dirigieron Riccardo Muti y Peter Stein en el Felsenreitschule. El espacio, robado a la roca, del Felsenreitschule parecería, en principio, ideal para acoger esta ópera maligna, repleta de personajes y situaciones pavorosas. Sin embargo, el resultado estuvo por debajo de lo esperado. La impresión que me dejó este montaje es la de que la inocuidad de Peter Stein se extendió, como un espectro, por todo el espectáculo. Todo salió con una medianía que, como no es estridente, como no molesta, parece que a algunos les ha parecido ser digna del mayor aplauso.Stein afirma, sin rubor, que, en sus puestas en escena, presenta hechos, no interpretaciones. Parece aceptar, por lo tanto, que es posible orientar…
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