Para pasar página después de la gestión de Christopher Dammann, el actual director artístico del São Carlos, Martin André, escogió Don Carlo. A priori, no podía haber elegido mejor. André, director musical en todas las representaciones, parece ser un apasionado de esta obra. Se trata, sin duda, de una ópera especial, envuelta de un aura de dificultad que, sin embargo, contiene páginas musicales y situaciones dramáticas inolvidables. El reparto que consiguió reunir era interesante y lo que los portugueses llaman la “plata de la casa”, me refiero a la Orquesta Sinfónica Portuguesa y al Coro del Teatro, era, en principio, más que suficiente para augurar una buena serie de funciones. En los tiempos que corren, la pertinencia de la elección acabó debiéndose, además, a otras razones. Uno de los grandes méritos de Verdi, y de Don Carlo en…
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