Después del estreno de Guillermo Tell, Rossini interrumpió su actividad. Influyeron el desencanto por los cambios de gusto del público, el cansancio frente a las revueltas propias de un largo e inestable período político italiano y un precario estado de salud (las molestias de una gonorrea que contrajo de joven, fuertes depresiones, etc). No obstante, en 1855, tras haberse instalado en París con su segunda esposa, Olympe Pelissier, Rossini experimentó nuevos deseos de componer. Así pues surgirán un buen número de canciones –para solistas y para conjunto vocal- y piezas para piano Pecados de vejez las llamaba, compuestas por placer y para entretenimiento de los numerosos invitados que le visitaban en su villa de Passy: Aubert, Gounod, Liszt, Meyerbeer, Saint-Saëns, Verdi; escritores, diplomáticos, políticos... En algunos libros de…
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