El 8 de junio de 1937 se estrenó en Frankfurt la obra que, de la noche a la mañana, convirtió a Carl Orff en un compositor célebre: los Carmina Burana. La difusión, la popularidad y hasta la vulgarización de que ha sido objeto esta pieza han logrado a menudo hacer olvidar el hecho de que se trata de una composición en realidad “erudita” y que forma parte de un plan que se completa con las otras dos piezas que forman el trípico escénico de los Trionfi, los Catulli carmina e Il trionfo di Afrodite. Estos Trionfi constituyen un raro monumento artístico en el Orff logra una nada frecuente y en este caso muy feliz simbiosis de poesía antigua y medieval y música vocal e instrumental del siglo XX. Por ello cualquier exégesis de los Carmina Burana que pretenda ser seria, debe considerar tanto la posición de esta obra en el conjunto de los…
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