Hace relativamente poco presencié aquí mismo un excelente recital de cámara de Harteros con un magnífico compañero como Riegel [leer reseña]. Ahora el compañero era también de campanillas y la cantante, que se presentaba en la Scala, una incógnita en este repertorio. De Garança no se esperan a estas alturas problemas vocales, y no los hubo: la voz corrió fácil y muy bella, salvo que en sus agudos revela más bien a una soprano que a una auténtica mezzo.
Como se trataba de una verdadera y propia Liederabend o velada de canto de cámara por la enjundia del programa propuesto, había al parecer preparado tres bises del mismo estilo. Pero también al parecer alguien le sugirió que era mejor incluir ópera y eso ocurrió. El consejero demostró tener razón porque, si había tenido éxito, en los bises levantó clamores. Hay pocos artistas que se…
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