La obertura de Euryanthe es una de las no demasiado numerosas obras de C. M. v. Weber que se interpreta con una cierta asiduidad, y el único número de esta ópera que se ha incorporado al repertorio canónico. En esta pieza la Filarmónica de Múnich tiene oportunidad de demostrar que se encuentra en un muy buen momento artístico y, de paso, que las huellas dejadas por Christian Thielemann aún están frescas, como mínimo en lo que se refiere a la densidad y a la oscuridad del sonido. David Zinman aprovecha esta circunstancia para hacer una versión sombría, en la que abundan los contrastes y en la que se oscila entre un tono casi de cámara y otro monumentalmente sinfónico. Desde un punto de vista conceptual, la obertura aparece como un complejo microcosmos en el que tiene cabida una rica gama de ideas y estados de ánimo. Sin embargo, el…
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