La opereta francesa (es decir, no sólo algunos títulos de Offenbach) resiste y hace bien. Cuando el que en la actualidad es el teatro más especializado y de más tradición de fuste en el género decide, con seriedad y trabajo, recuperar un título olvidado que hizo furor hasta mediados del siglo pasado, la pregunta es por qué se dejan caer estas perlas (menores, si se quiere, pero mayores por referencia a tanto trabajo absurdo de entonces y de ahora). Si se cumple el supuesto de que se sabe y se quiere lo que se hace, el título más ‘conocido’ (es una manera de decir) de Hahn sigue encantando y divirtiendo al público y a la crítica. Viendo semejante éxito, que parece haber sorprendido a algunos, podrían ocurrirse comparaciones inquietantes entre la fecha de su creación y la actual (sólo que, por recordar alguna famosa afirmación, si la…
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