Despertar, ducharse y afeitarse de forma meticulosa. Fijar la mirada en el espejo, llevar las manos al cabello y ahuecarlo y moldearlo, observándose. Los ojos que aprecian cada matiz de la propia mirada y siguen cada paso preciso de los dedos moldeando la perfecta melena son acerados, fríos, calculadores. La mirada es la misma con la que un guepardo observaría un grupo de débiles gacelas antes de iniciar su mortífera y espléndida carrera y el contexto, el terrible contexto, el periodo en el que Alemania se convirtió probablemente en el Estado más violento y depredador que haya conocido Europa Occidental en siglos; una sabana a la medida de los grandes felinos. Herbert von Karajan lo fue, y encontró en aquellos años de espacios vitales y oportunidades usurpados y/o construidos a golpe de culata y gas un lugar idóneo en el que cazar e…
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