Inaugurada en enero de 1904, la actual sede de la Sociedad Filarmónica de Bilbao permanece impasible en un contexto urbano que parece haberla puesto cerco. A vuelo de pájaro unos 500 metros la separan de Isozaki Atea, nombre oficial de las popularmente conocidas como “torres de Isozaki”, y del Museo Guggenheim Bilbao. Este edificio de Frank Gehry se sitúa en las antípodas de la discreta arquitectura de la veterana sala de conciertos: la obra de Gehry está pensada para imponerse desde la lejanía y erigirse como símbolo visible de la moderna ciudad de servicios, mientras que el edificio creado para la Sociedad por Fidel Iturría, hace más de un siglo, es una presencia silenciosa y noble, y apenas se percibe desde la propia calle Marqués del Puerto, en la que se emplaza. Pero por ese edificio han pasado muchos de los mas importantes…
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