En el programa, en el cartel exterior, figura la frase que he retomado en el título con letras rojas precediendo al título de la obra. Lo creo justo: fue la última ópera que el famoso director de escena pudo montar poco antes de fallecer (se trata de una coproducción que vio la luz con él aún en vida en Aix en Provence el verano pasado, pero que debe aún pasar por Barcelona, Nueva York, Berlín y Helsinki -no sé en qué orden- y está muy bien que así sea aunque Chéreau ya no esté para hacer los ajustes o retoques que seguramente habría hecho en cada ocasión). Aquí, con el reparto de principales prácticamente idéntico y la misma dirección musical estamos todavía, me parece, cerca de la creación en su origen. Y se trata de un espectáculo que es, en conjunto y en particular por esta puesta en escena, la mejor versión de esta obra única que yo…
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