Muchas veces, como ocurre en otras grandes ciudades con mucha oferta diaria, hay que levantar el telón. Siempre habrá una cuota importante de entrada cubierta por el público local y, sobre todo, el turista. No conozco gran teatro lírico que pueda mantener un nivel constantemente elevado si tiene que ofrecer unas cinco o seis funciones semanales, aunque no siempre se trate de óperas sino que se alterne con ballets y/o conciertos. Está, además, la oferta de ‘entretenimiento’ que hace que hoy buena parte del público vaya a ver una ópera como lo haría con una comedia teatral de enredos, una revista, un musical. Más caro que el cine, con más pretensiones, pero no demasiadas. Se pasa un buen rato, o, si no es así, como se ha pagado una suma no insignificante de dinero según las localidades, se pretende haberlo hecho porque no es fácil…
Comentarios