Me tengo que repetir. Y lo que me gusta. Cualquier Festival que pueda presentar un concierto como este merece ser considerado entre los primeros del mundo y seguir sin problemas su recorrido. En realidad, decir que fue un programa de Harteros y Rieger podría ser suficiente para una crítica, pero repitámonos como lo hicimos en su momento en un recital parecido -que no igual- en la Scala de Milán. Y comentando ese momento decía yo lo siguiente:
“Harteros no es sólo una profesional consumada; es capaz de presentar un programa con los grandes de la canción de cámara alemana con un enfoque directo, que tiene la dosis exacta de personalidad propia y respeto por las tradiciones interpretativas, además de un timbre que pocas veces había escuchado tan puro.”
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