Hay personas que no tienen suerte incluso en el momento de morir. Pasa a menudo. Y le acaba de pasar a la soprano argentina que probablemente habría podido tener una presencia destacada no sólo en su país y alrededores. Pero, claro, uno se enteraba de su fallecimiento a una respetable edad, empezaba a recordar y … poco después se enteraba de lo incalificable que había sucedido en París. Y se le caen los brazos al suelo, se le van las ganas de todo, se pregunta por el sentido de escribir una reseña, un obituario, hasta un correo electrónico si hemos llegado a los primeros días de 2015 para esto. Y después uno piensa que no, que lo que una excelente cantante y música como la señora Garbarini hizo -aprender a cantar, hacerlo y transmitirlo luego a otros- fue un modo digno de estar en el mundo, de contribuir a hacerlo un poco menos…
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