En toda mi experiencia sólo una vez había visto una versión casi tan larga como esta (con un corte importante en el ballet del último acto), que creo que ha sido todavía algo más extensa. En cualquier caso, y como es lógico en París y Francia, el teatro exhibía un lleno absoluto y la recepción que se brindó a todos fue de las que señalan un éxito abrumador. La nueva producción no fue nada del otro mundo, con un escenario fijo muy bonito, pero escasamente usado en sus pisos superiores y sólo en algunos momentos. El coro solía permanecer estático mientras algunos bailarines evolucionaban frenéticamente (en este sentido, tal vez lo peor y más penalizado, porque resultó pequeño y aburrido dentro de una escena enorme, fue la kermesse del acto segundo). Los vestidos aludían en general al período de la primera guerra mundial o de entreguerra,…
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