El 15 de febrero de 1958, Gian Carlo Menotti dirigió en el antiguo Metropolitan de Nueva York el estreno mundial de Vanessa, una ópera de la que había sido libretista y que constituiría el primer premio Pulitzer de su compositor, Samuel Barber, ese mismo año. En muchos momentos de esta ópera, el gusto del compositor por los sonidos opulentos de gran impacto emocional nos traerá a la memoria algunos valores musicales tardorrománticos del diecinueve.El claustrofóbico argumento se desarrolla en cuatro actos, en la mansión de Vanessa, que vive con su madre y su sobrina Erika y que durante más de veinte años ha esperado el regreso de su amante Anatol. Una fría noche descubrirá que ha muerto, y conocerá al hijo de éste, también Anatol, que aprovecha la visita para seducir a Erika. Pero Vanessa también se enamorará del joven, y huirá con él…
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