El próximo 10 de junio volverá al Teatro Real, después de 17 años, la popular Porgy and Bess, de George e Ira Gershwin, que se escuchó en la primera temporada del nuevo coliseo madrileño. En esta ópera mestiza y racial, que incorpora en su partitura ritmos de jazz y de blues, melodías populares y góspel, llega a Madrid de la mano de la Cape Town Opera Company.
La producción, de tintes casi naturalistas, con dirección musical de Tim Murray y dirección escénica de Christine Crouse viene precedida de un gran éxito en todos los países donde ha sido presentada desde su estreno en Ciudad del Cabo en 2009.
Porgy and Bess -cuya célebre aria Summertime se ha convertido en una da las canciones de Gershwin más interpretadas y versionadas en todo el mundo-, narra la historia de Porgy, un inválido y marginal afroamericano, que lucha por rescatar a su amada Bess de las garras de los delincuentes que se aprovechan de su ambición, debilidad y belleza.
Gershwin articula con genio e ingenio la estructura de la ópera europea con la riqueza del folclore afroamericano, desde el góspel de las plantaciones esclavistas sureñas hasta los ritmos urbanos del jazz, del blues y del charlestón que sonaban en los tugurios urbanos de los suburbios costeros.
En la producción que se verá en el Real la puesta en escena traslada la acción original de las callejuelas portuarias de Charleston en los años 30, al submundo delictivo de Soweto, en las afueras de Johannesburgo, en los contestatarios años 70, cuando la política del apartheid comenzaba a resquebrajarse.
El doble reparto, perteneciente a la compañía Cape Town Opera, está formado por cantantes de diferentes culturas y etnias procedentes de distintos municipios sudafricanos, lo que imprime al elenco una gran diversidad y una fuerte emoción, dando un profundo sentido al término ‘comunidad’.
Como explica Christine Crouse, directora de la compañía: “El espíritu de nuestra nación es único y la Cape Town Opera es el hogar de muchos cantantes de culturas y comunidades diferentes, algunos aún viviendo en suburbios, que llevan a las representaciones sus verdaderas voces, corazones y almas extraordinarias.”
Porgy and Bess, el espíritu de una nación (Christine Crouse, directora artística de la Cape Town Opera)
De haber sido de otra manera – si Porgy hubiera llegado una generación o incluso veinte años más tarde, habría habido una repetición de la vieja tragedia… Du Bose Heyward
La pobreza, el racismo, las diferencias de clase y el desarraigo son cuestiones universales. No importa en qué contexto se ubique Porgy and Bess: estos problemas siempre estarán con nosotros, desequilibrios inherentes a la raza humana que encontramos a diario. Cuando abordé la obra después de su largo recorrido en Ciudad del Cabo me sorprendieron los paralelismos entre la vida en Catfish Row y la sociedad urbana de Sudáfrica.
Como equipo creativo nos inspiramos en las fotografías de la vida en el gueto de Soweto durante los años setenta en Sudáfrica, por fotógrafos como Jürgen Schadeberg, fotógrafo jefe de la famosa revista sudafricana DRUM y James Barnor. La sociedad en Soweto en los setenta era un lugar donde el gansterismo era la norma. Los tsotsis (delincuentes) se vestían como estrellas del cine americano como Richard Widwark, James Cagney y Edward G. Robinson. La música en la calle y en los shebeens (bares ilegales) era parte de una vida aparentemente ufana. El baile y la música se convirtieron en mecanismos de evasión para la clase trabajadora africana. El juego era el pasatiempo favorito y los jefes más adinerados de los guetos tenían toda clase de “negocios” paralelos. Para escapar de la dura realidad de sus vidas la gente se refugió en la Iglesia, especialmente iglesias africanas independientes como la Iglesia Sionista. La Iglesia Sionista tiene su origen en la Iglesia Católica Apostólica Cristiana en Zion (llinois, EEUU), y fue establecida en África por misioneros americanos en 1904.
Aparte de la adversidad, nuestros suburbios son vistos a menudo como el lugar donde late el corazón de la nación y un sentido de comunidad muy fuerte existe aún hoy: “Siempre seré parte de esa comunidad africana […]. No puedo huir de ella. He meditado mucho sobre la comunidad […]. Habla de mi tradición, mi identidad y mi origen, y siempre abro mi alma hambrienta y la recibo con brazos abiertos. No puedes alejarte de quien eres.” Sandile Memela.
Trasladar este contexto del gueto sudafricano a Porgy and Bess nos parecía un encaje perfecto. La gente de Catfish Row, una comunidad que ha ocupado un edificio abandonado, ha vivido ahí por un tiempo, mientras que recién llegados buscando refugio o una esquina donde dormir son casi siempre bienvenidos. Esto pasa aún en nuestra sociedad actual. Todas las culturas suburbanas en África reinan en Catfish Row.
El espíritu de nuestra nación es único y la Cape Town Opera es el hogar de muchos cantantes de culturas y comunidades diferentes, algunos aún viviendo en suburbios, que llevan sus voces, corazones y almas extraordinarias a sus representaciones. Esta producción se estrenó en el Wales Millennium Centre de Cardiff en 2009 y en 2012 completó un tour de seis ciudades del Reino Unido, culminando en el debut de Cape Town Opera en el West End de Londres.
La compañía hizo su debut en Alemania en mayo de 2013 en el Wiesbaden Maifest, actuó en Francia por primera vez en 2014 en el Grand Théâtre de Burdeos, seguido de cerca por su debut en España en el Gran Teatre del Liceu en junio del mismo año. Estoy constantemente asombrada por el maravilloso talento, espíritu y dedicación de nuestros cantantes y no puedo más que aplaudir al equipo creativo por mantener viva esta obra. Nuestros cantantes bordan Porgy and Bess y estoy muy orgullosa de poder trabajar con ellos.
Nota de Tim Murray, director musical
Cuando me preparaba para mis primeras representaciones de Porgy and Bess me quedé mirando una pequeña sección de la partitura preguntándome qué hacían ahí las notas. La forma de las frases me resultaba familiar pero no eran del todo reconocibles, y había una cierta densidad fascinante en el material. Y de pronto lo entendí: era el tema de Porgy invertido, y luego en retrogradación. ¡Técnica serialista!
La música más atrevida de Gershwin se encuentra en Porgy and Bess. La escala de la obra le permite experimentar con un amplio abanico de técnicas y estilos musicales, hábilmente entrelazados para contar la historia del Catfish Row. Por supuesto hay mucho jazz; y es fácil olvidar lo radical que era en los años treinta llevar esa música a las salas de conciertos o al teatro de ópera – Rhapsody in Blue se estrenó en un concierto llamado An Experiment in Modern Music (‘Un experimento en música moderna’). Además del jazz intenso y auténtico, usado generalmente para acompañar a Sportin’ Life, hay una especie de verismo-jazz. Por ejemplo, los dos grandes duetos entre Porgy y Bess están en algún punto entre el jazz y la ópera italiana: melodías elevadas con inflexiones de blues. Al final de la ópera Porgy vuelve de la cárcel para encontrarse una escena clásica del verismo – la orquesta toca una repetición de ‘Bess You Is My Woman Now’ y Porgy canta bruscas frases de blues por encima. Porgy es la única persona en la habitación que no comprende lo que ha pasado, y es absolutamente desgarrador.
Más sorprendente aún es la cantidad de música moderna en la ópera. Gershwin era un gran admirador de Berg y Schönberg (incluso jugaba al tenis con éste último) y hay secciones de Porgy and Bess, a menudo momentos de gran intensidad o de crisis, donde la música es atonal, altamente contrapuntística y expresionista. En el primer acto Crown mata a Robbins acompañado de música de una intensidad realmente moderna. A continuación hay un diálogo entre Sportin’ Life y Bess, donde Gershwin coge un fragmento de la música de Robbins y lo utiliza para escribir un pasacalle afligido, casi atonal – una técnica que podría ser de Lulu. Cuando la comunidad está rezando para que acabe la tormenta, todos los personajes cantan simultáneamente pero independientemente de los otros, algo que llamaríamos hoy en día música aleatoria. Y probablemente lo más significativo de todo es el uso de Gershwin del ritmo de la palabra. Igual que hizo Janáček con el checo, Gershwin infunde en cada línea vocal los ritmos y cadencias del dialecto de Carolina del Sur.
Albert Horne ha escrito convincentemente sobre la profunda conexión entre esta pieza y los maravillosos cantantes de Cape Town Opera: “Cuando cantamos Porgy and Bess, lo cantamos con nuestros corazones y nuestros cuerpos”. Las comunidades de Sudáfrica tienen una canción para cada ocasión, como los habitantes de Catfish Row, con sus canciones fúnebres, espirituales y de fiesta. El gran genio de Gershwin fue coger todos esos elementos y estilos diferentes – popular y moderno – y fusionarlos en algo vivo e irresistible. Creo que esta es una de las grandes obras maestras del siglo XX.
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