Y sobre el final de las representaciones del estreno absoluto de Battistelli llegó, tal vez para consuelo de algunos, el gran melodrama romántico italiano con uno de sus títulos más conspicuos. Y volvió a revelar, por encima de alguna debilidad, su capacidad magnética (aunque la sala estaba llena, las localidades no estaban agotadas y alguna persona -no revendedor- penaba para vender una entrada que le sobraba). No sé por qué algunos siguen mirando con desconfianza a Donizetti y perdonándole la vida. Esta, y no es un caso aislado en su producción, es pura y simplemente algo más que una gran ópera, y él uno de los grandes compositores del género.
La producción es la que muchos conocen por haber sido grabada en el Met, aparte de difundirse en una o más oportunidades por cine. Aquí es la segunda vez que se daba. Nada particular, época de…
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