Prácticamente todos los instrumentos musicales hasta bien entrado el siglo XIX fueron el fruto de una progresiva evolución y sofisticación sin que sea posible citar más nombres propios que el de algún fabricante o instrumentista que introdujo alguna mejora en él. Por eso la armónica de cristal resulta un instrumentos tan atípico. La idea de hacer sonar el cristal con los dedos mojados ya existía en China, Japón y el imperio árabe, pero fue Richard Puckeridge, un irlandés, el que inventó el primer instrumento elaborado de esta familia en 1743. La armónica de cristal tuvo un gran éxito y aparecieron numerosos intérpretes, entre ellos Mozart y Gluck, e incluso algunos virtuosos como Delaval que recorrió Europa y América.Fue precisamente tras escuchar a Delaval cuando Benjamin Franklin, hacia 1761, patentó otra versión además de componer…
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