Cuatro óperas populares (aparte de este título, Traviata, Barbiere, Bohème) como cierre especial de temporada con motivo, también, de la famosa Expo. No sé si por el calor o por qué (me temo que no sólo el clima) el teatro distaba de estar lleno. En una sala prestigiosa, una sala con renombre, un reparto interesante, un público local culto e interesado, más los varios turistas, no se entiende. O si se entiende: el presagio para el futuro de la lírica (no sólo en Italia, pero particularmente aquí) es más que preocupante.
Y eso que de las cuatro óperas mencionadas esta es la que mejor servida parecía y en parte lo fue. Ya he hablado de la inexistente producción que nació aquí mismo cuando la reseñé desde Novara [leer reseña]. No ofende, no molesta, pero sobre todo no sirve, y los artistas hacen lo que pueden, que en el caso de la…
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