Desde 1870 faltaba este título en la Scala. Debía dirigir Gardiner, pero hace tiempo que había cancelado. Se optó por un maestro cuyo principal mérito parece haber sido encargarse de la concertación en Zúrich para una versión Bartoli. Se comprendería si la protagonista femenina fuera la diva italiana, tal vez. Pero la Scala no es el teatro de Zúrich, y eso hay que tenerlo en cuenta. Las protestas a la dirección de escena y la musical se habían calmado para la cuarta representación (de seis), salvo un par de gritos al final. La cuestión no es si se protestó mucho o poco, sino que ambos elementos, fundamentales (en particular el musical), conspiraron para el buen resultado de un espectáculo que contaba con grandes elementos de interés (pero ahí es cuando se ve que algunos grandes nombres no significan matemáticamente una gran función, y…
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