En 2006, Gérard Mortier tuvo la idea de invitar a Michael Haneke a firmar una nueva puesta en escena de Don Giovanni destinada al escenario del Teatro Garnier. Fue su primera incursión en el mundo de la dramaturgia operística. Las crónicas periodísticas de entonces, que todavía se pueden consultar online, son testimonio del interés que suscitó el encargo, incluso en medios españoles. Posteriormente, se ha repuesto sobre el escenario del teatro de la Bastilla. Casi una década después, sigue funcionando con éxito.
Lo que se ve en escena es el pasillo de la sede de una multinacional: un ascensor y dos niveles de puertas de despachos a la izquierda y un gran ventanal, con vistas a otros edificios de oficinas, a la derecha. Las puertas, por cierto, se usan como en las películas de Lubitsch: son también parte de la dramaturgia. Haneke, además,…
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