Coleccionista maniático, Pablo Picasso (Málaga, 1881 - Mougins 1973), reunía junto a obras de artistas que admiraba o con los que había entablado amistad, entre ellos Edgar Degas (1834 - 1917) o Henri Matisse (1869 - 1954), cuanta cosa encontrara por el camino: el manillar de una bicicleta, un tenedor herrumbrado, o el premio ganado en alguna feria.
Para el pintor y escultor español, creador del cubismo, junto a Georges Braque (1882 - 1963) y Juan Gris (1887 - 1927), todas estas cosas eran elementos de un proceso metabólico; alimentos que tomaba, digería y excretaba bajo una nueva combinación. Su capacidad de inventiva se apoyaba en esa pasión sin reservas hacia cualquier fuente de inspiración, lo que ha llevado a críticos y expertos a consagrarlo como el artista más importante del siglo XX.
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