Entre las decisiones del nuevo director general del ‘teatro faro’ de Italia es absolutamente correcta y defendible la de insistir en dar un lugar estable (un título por año al menos) al repertorio barroco. También lo es que se aproveche la labor previamente realizada en Zúrich. No sé si lo es tanto, al menos a estas alturas del desarrollo del proyecto, que entraña la creación de un grupo especializado en música de la época sobre instrumentos históricos (de momento sólo las cuerdas; para los otros instrumentos se acudió -con buen criterio- al formado por el director Fasolis), elegir un oratorio temprano de la época romana del joven Händel pese a que se lo haya presentado en forma escénica.
Aunque es laico y no religioso, los cuatro protagonistas son conceptos abstractos, y si bien el texto del Cardenal Pamphili es ‘bueno’ (digamos, mejor,…
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