“Tutto Verdi” representa un empeño épico, en el que ABAO-OLBE lleva inmersa desde hace años y que está próximo a culminarse. Los empeños épicos producen gloria, pero también desgaste, y quizá cuando todo termine –faltan tantos títulos como dedos tiene una mano– la sensación sea liberadora. En todo caso, no hubiera podido encontrar ABAO mejor excusa para abandonar “Tutto Verdi” que el contexto de una enconada sequía económica que se cierne como una sombra indeseable sobre la cultura desde hace ya algunas temporadas. Pero ahí está la Asociación: perseverando en el proyecto, obligándose a ofrecer títulos que casi nadie canta y casi nadie escucha, y creo que cercana a experimentar lo que dijo Wellington: "Nada, salvo una derrota, es tan melancólico como una victoria". Pues bien: el buen Requiem del “Tutto Verdi” de ABAO representó un paso…
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