Uno de los rasgos más claros de Erik Nielsen en los conciertos que ha dirigido a la Sinfónica de Bilbao como titular es su inclinación a la corrección y la seguridad. Eso ha llevado a escuchar interpretaciones muy pulidas y limpias, en detrimento de la fortaleza expresiva. El sonido de la BOS con Nielsen es leve, porque los volúmenes se sacrifican en beneficio de la exactitud. “La consagración de la primavera” resultó beneficiada por esa tónica del maestro, por una razón sencilla: la obra no se deja domeñar, y sólo es preciso permitir que los profesores de la orquesta hagan su trabajo para que brote de forma natural y muy adecuada una versión importante, como fue el caso en este programa de clausura de la temporada de abono de la BOS.
Han transcurrido más de cien años desde el estreno de la esplendida obra de Stravinski. Podemos aderezar…
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