Que este título sigue manteniendo intacto su poder de convocatoria, y más en Francia, ha vuelto a quedar claro. Que es un título fundamental (con buena paz de quien así no lo piensa) del repertorio lírico, también. Que es dificilísimo y difícil de lograr una versión equilibrada y de primer nivel, más aún.
Esta producción de Joel (con asistente) data de 2009 y es, por supuesto, infinitamente superior a lo que queda de una que había estrenado hace años en Viena (y que se sigue manteniendo allí. El ahorro me parece importante, pero no siempre). Pero no significa que sea muy lograda. Como se sabe, es un director que prefiere innovar poco, y eso no es un pecado y sí una primera virtud. Pero no se puede seguir con los coros inmovilizados mientras alguien (Valentin) canta su aria, el recurso al abanico ‘mágico’ del diablo termina por ser…
Comentarios