Hamburgo rebosaba de incontenible alegría el viernes 4 de noviembre de 2016. Por fin, y tras largos años de kafkiana frustración, los arquitectos (Herzog & de Meuron/Basilea) y la empresa constructora (Hochtieef) de la Elbphilharmonie entregaban oficialmente el edificio al alcalde de esta ciudad-Estado, el socialdemócrata (SPD) Olaf Scholz. Los costos, desde que fue aprobada la idea en 2005 hasta la finalización de las obras crecieron 1000% (sí, no es un error tipográfico: mil por ciento), al pasar de 77 millones de euros en aquel entonces, hasta los 790 millones de hoy (siempre según cifras oficiales).
El nuevo emblema cultural de Alemania tiene ya un apodo: Elphi; complejo de cristal y acero edificado sobre un histórico depósito de café, té y cacao en uno de los muelles del gigantesco puerto de la ciudad hanseática de Hamburgo. La…
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