Aún con la resaca de su última y realmente extraordinaria cita, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla afrontaba el cuarto concierto de abono con el violinista Éric Crambes al frente de la misma en calidad de concertino-director. Desde luego la prestación del conjunto sinfónico distó bastante, en términos generales, de los resultados ofrecidos tan sólo una semana anterior. Tampoco pareció funcionar del todo el diseño del programa, acusando tal vez un exceso de heterogeneidad estilística que el título elegido ("El amor es todo lo que necesitas"), en base al anecdotario del proceso creativo de las obras elegidas, no llegaba a compensar. Probablemente el wagneriano Idilio de Sigfrido que abría la velada, a pesar de la falta de empaste especialmente evidente en una cuerda bastante deshilachada, sí lograba evocar, en virtud de su calidez y…
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