Franz Liszt es considerado unánimemente como el padre del poema sinfónico; y sin embargo sus obras de este género no se interpretan más que de modo casi excepcional, lo cual es una verdadera lástima, pues se trata de piezas realmente impresionantes, como este Mazeppa, una obra relativamenten breve, pero de enorme intensidad. Constantinos Carydis hace honor a la obra y ofrece una versión apasionada y precisa al mismo tiempo, algo así como una tempestad sonora encerrada en un molde de acero. Tras un comienzo en el que la orquesta suena muy oscura y compacta, se desata un nervioso torrente de colores tímbricos y armónicos. En su interpretación Carydis y la Filarmónica muniquesa no ahorran monumentalidad, heroísmo y exaltada retórica romántica, como corresponde en esta pieza. El contraste con la Serenata de Britten no puede ser mayor. Aquí…
Comentarios