ue el ballet puede interpretarse haciendo gala de muy buen humor es algo que nos ha legado desde hace seis decenios el coreógrafo estadounidense Jerome Robbins (1918 – 1998) con su pieza The Concert or the Perils of Everybody, estrenada por el New York City Ballet, en el City Center of Music and Drama de Nueva York el 6 de marzo de 1956. Pasos fallidos, correcciones mal disimuladas, bailarinas que corren celosas a sus partenaires por todo el escenario, tras los coqueteos de éstos con otras compañeras; desfile con paraguas abiertos, todo con música de polonesas, mazurcas, valses, baladas y preludios de Frédéric Chopin; parodia pura y astracanadas que hacen reir a carcajadas a los espectadores, pero con una elegancia, un refinamiento, un virtuosismo y una soltura sin iguales. (Brillantes: Ann-Kathrin Adam, Michael Foster, Feline van…
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