Una reseña –más que crítica, sobre todo en este caso- debe ser consciente de sus limitaciones: de espacio, de tiempo, de capacidad. Pero hay veces en que uno entiende el porqué de esa vieja verdad de que la música expresa todo aquello a lo que las palabras no llegan, o sólo lo hacen en manos de un artista. Yo amo la palabra (más la escrita que la hablada), me he ganado la vida de diversas formas con ella en diversos idiomas (siempre menos que los deseables y en el nivel deseable), pero no soy capaz de expresarme con y sobre ella como – por ejemplo- lo hace Neruda en sus memorias.
Mientras salía, como cada vez es más raro que me ocurra, casi sin poder hablar de este concierto comenzado a hora temprana de una tarde de domingo lluviosa y detestable, una de las primeras preguntas que me formulé en silencio (mientras escuchaba –sin poder…
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