En ciudades y pueblos del fértil valle del Rin y en países vecinos al oeste de Alemania se aguardaba con gran expectación este concierto de la New York Philharmonic que está cumpliendo 175 años de vida (al igual que la Wiener Philharmoniker, la Filarmónica de Viena, fundada también en 1842) y realiza una gira europea bajo la batuta de su director principal, Alan Gilbert.
El atractivo de la velada era aún mayor por la participación del célebre violinista Frank Peter Zimmermann, oriundo de estos pagos (Duisburgo, 1965). La sala estaba llenísima de público, desde la platea hasta las galerías altas. No cabía ni un alfiler; todo había sido ocupado, incluso los asientos normalmente reservados a los coristas, debajo del órgano. Desde hacía semanas no se conseguían más entradas.
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