No caben dudas de que el carismático Yuri Temirkánov (Nálchik, República de Kabardino-Balkaria en la Federación Rusa, 1938) ha marcado decisivamente a la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo, de la cual es director musical y principal desde 1988 (antes, desde 1977, lo había sido sido del Teatro Mariinski).
Temirkánov, ganador en 1966 del primer premio en el Concurso de Directores de Orquesta de la Unión Soviética, apenas mueve sus manos. Primero lo hace con un gesto meditativo; después las gira en el aire en señal de iniciar un movimiento rotatorio, para que el gigantesco colectivo se ponga de inmediato en marcha y prepare la intervención del solista lituano Julian Rachlin en el Concierto para violín número 1 en la menor que escribiera Dmitri Shostakóvich en 1948. Ipso facto la formación se echa a rodar desde el más absoluto silencio,…
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