Entre los lanzamientos que se publican cada año es inevitable encontrar intérpretes de estrellato creado a golpe de marketing y recitales promocionados por grandes multinacionales. Pero luego no siempre despegan. Entre la cuerda de soprano son representativas, a mi entender, Aleksandra Kurzak o Nino Machaidze, que firmaron sendos contratos exclusivos con Decca y Sony respectivamente, pero no se han consolidado como grandes cantantes líricas. Otras como Aida Garifullina tienen todo por demostrar aún, a pesar del bombo y los platillos.
Precisamente con el primer recital de la soprano tártara, recién publicado, coincide el núcleo duro del nuevo lanzamiento de Olga Peretyatko. Ninguna responde al estereotipo de voz eslava, grande, metálica, muy adecuada a las exigencias del repertorio ruso, pero de resultados alternos en el occidental, como…
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