Si bien es cierto que no hay nada mejor que admirar los tesoros de la Antigüedad en su propio lugar de origen y su entorno natural, no es menos cierto que dada la situación de seguridad interior y el terrorismo imperantes en ciertos países es recomendable abstenerse de visitarlos, so pena de arriesgar innecesariamente la vida en excursiones turísticas vulnerables que pueden convertirse muy pronto en aventuras fatales no deseadas.
Quizás sea esta una de las razones por la cual tiene una demanda de público gigantesca y creciente una exposición sumamente interesante y muy atractiva que se realiza desde 2014 en los Museos Reiss-Engelhorn (REM) de Mannheim que tuvo que ser prolongada varias veces, hasta el 30 de julio pasado, pero que será otra vez extendida por el éxito alcanzado en todo este lapso.
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