Philippe Jordan (Zurich, 1974) viene de meterse entre pecho y espalda -y muy bien, por cierto, según testigos presenciales en cuya opinión fío, y según pudo seguir un servidor en transmisión radiofónica- media docena de Maestros Cantores en Bayreuth, el último de ellos anteayer. Y aquí está con “su” Orquesta de la Ópera de París, de la que es titular desde 2009, habiéndose anunciado hace muy pocos días que a partir de 2020 asumirá esa misma y alta responsabilidad en el avispero de la Staatsoper vienesa. Jordan es un director que está ahora mismo en la cresta de la ola, y esta noche demostró por qué.
El mero hecho de escuchar el solo de flauta que abre el Fauno debussyano en la envolvente acústica de esta casa es en sí mismo algo maravilloso. Más aún si, como en este caso, la responsable de esa delicada tarea lo hace con tanta serenidad…
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