Dios los cría y ellos se juntan, dice un sabio refrán. Pero los polos opuestos también se atraen, enuncia una inapelable ley de la física. Ambas opciones son válidas para Henri Matisse (Le Cateau-Cambrésis, Cambrai, 1869 - Cimiez, hoy distrito de Niza, 1954) y Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses, cerca de París, 1867 – Le Cannet, cerca de Cannes, 1947), dos gigantes de la pintura francesa moderna quienes, cada uno dentro de su propio estilo y en su respectiva temática, se respetaban mutuamente. Matisse, pionero y fundador del fauvismo, se sentía más atraído por el lujo; Bonnard, representante de la corriente intimista constrictiva e integrante del grupo de los Nabis (1888-1889), se inclinaba en mayor grado por los motivos más modestos de la vida cotidiana.
Es lebe die Malerei (Viva la pintura), se titula la fascinante exposición que hasta…
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