Aunque suene extraño, se trataba de la primera vez de este título fundamental de Händel en la Scala, y seguramente no fue extraña a su programación la presencia de Domingo en un rol que ha frecuentado (relativamente) en los últimos tiempos. Se trata del único como tenor (muy central) y lo llamativo del caso es que pareció tener problemas con el texto en más de una ocasión (algún grito destemplado provino del desesperado traspunte). Quien tuvo retuvo y el mítico cantante es capaz de emocionar en sus recitativos y en su gran escena de la muerte (larguísima y complicada) aunque a algunos les haya parecido, mucho o poco, ‘fuera de estilo’. No seré yo quien me queje de escuchar a un cantante implicado en lo que hace aunque no se encuentre en su mejor momento (el fiato era muy corto).
Sin embargo, desde el punto de vista canoro e interpretativo…
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