Uno de los eventos operísticos más esperados de los últimos tiempos era esta reposición de la obra de Cilea que, imprevistamente, vuelve con fuerza a los escenarios, incluso los más impensados o impensables (en este mismo teatro se había dado por primera vez hace muy poco). Naturalmente se trataba del debut (aparte del absoluto en su país natal durante el pasado verano) de la Netrebko y el absoluto de Beczala (que repetirán en el Met) en sus respectivos papeles.
Se usó la producción que se estrenó en su momento en Londres, que hoy se ha convertido casi en un clásico y con algunos toques buenos (el primer acto, la fiesta del tercero, casi todo el cuarto) es una de las más tradicionales de McVicar, que seguramente se seguirá utilizando por bastante tiempo: tiene luz, color y entre la personalidad de los intérpretes y las directivas de…
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