Luego de las tres funciones con Kaufmann volvimos a la normalidad (raro decir esto, especialmente hoy y aquí) con dos tenores y en algunas funciones otro reparto parcialmente distinto. No vi a Antonello Palombi, que era el único cambio en algunas representaciones, pero si vi la compañía nueva y no sólo en los tres papeles principales. A esa me refiero ahora, que sin llegar al lleno completo tuvo un buen nivel de asistencia, un público interesado y aplaudidor aunque no en las medidas de aquella primera función (y, por lo que se dice, de las otras dos).
El primer comentario que se me ocurre es por qué, como sucede en otros teatros, no se da también la oportunidad a otro director de mostrar sus capacidades. Y no tengo nada contra Steinberg, que siguió, como el coro y la orquesta, por los senderos señalados en la crítica anterior. Tampoco hay…
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